Por una cabeza
que me figuré,
me dejé ensoñar
y no me desperté.
que me figuré,
me dejé ensoñar
y no me desperté.
Entornando los ojos,
me fijé en los labios
del cartel de la chica,
la chica de Gardel.
Dejé entrar el ritmo
del tango argentino
hasta perder sentido
y volver al silencio.